El beneficio máximo que la economía rusa podría obtener del acuerdo sobre el diésel es la diferencia entre el precio al que se vende el diésel a las empresas estadounidenses y el precio al que las firmas rusas pueden venderlo actualmente en otros mercados. Esa diferencia se sitúa entre 650 y 700 dólares por tonelada. Dado que el acuerdo entre Trump y Putin abarca 1,8 millones de toneladas, los ingresos adicionales máximos podrían alcanzar los 1.250 millones de dólares en un periodo de tres meses, asegura Sergey Aleksashenko, ex viceministro de finanzas de la Federación Rusa y ex vicegobernador del Banco Central de Rusia.
¿Están vinculadas las petroleras estadounidenses a Trump?
“Las exportaciones mensuales de
materias primas de Rusia superan los 30.000 millones de dólares, lo que supone
un incremento del 1% en los ingresos por exportación durante ese periodo de
tres meses; eso sí, siempre y cuando las empresas estadounidenses que compran
el diésel ruso —y no me sorprendería que sus propietarios o directivos
estuvieran estrechamente vinculados al actual presidente de EE. UU., a su
familia o a su administración— no se queden con una parte de este margen”,
asegura este experto.
El principal beneficio para Rusia
es de carácter político: la decisión de Trump debilita la presión de las
sanciones sobre Rusia y socava la unidad de Occidente. Mientras tanto, Putin no
solo no ha dado ni el más mínimo paso para atender las exigencias occidentales
de poner fin a la guerra, sino que, de hecho, ha intensificado los ataques
militares contra objetivos civiles, subraya Sergey Aleksashenko.
La economía mundial consume
aproximadamente 120 millones de toneladas de combustible diésel al mes. Incluso
suponiendo que los suministros contemplados en el acuerdo entre Trump y Putin
deriven en un aumento proporcional de las exportaciones rusas, el mercado
global recibiría un 0,25% adicional de este volumen en octubre, un 0,4% en
noviembre y un 0,83% en diciembre.
